CASAS PARA PIEDRAS
Jorge Mesa, ( 2022 - 2023 )
Serie de 5 imágenes - técnica míxta
40 cm x 26,7 cm cada imagen
ES EN
“Arquitectura es cosa de arte, un fenómeno de emociones, que queda fuera y más allá de las cuestiones constructivas. El propósito de la construcción es mantener las cosas juntas y el de la arquitectura es deleitarnos.”
Las piedras sentaron las bases de la arquitectura en culturas ancestrales por todo el mundo. Desde las cavernas, este material nos proporcionó refugio y ayudó a consolidar espacios de diversa índole, entre los cuales destaco los religiosos y místicos. En ellos el ser humano ha tratado de conectarse de una mejor manera con su entorno, deslumbrado por la naturaleza de la realidad.
Ya sea para rituales religiosos, como simbolismos de poder, expresiones de arte o delimitación de territorios, las construcciones en piedra “tienen una extraordinaria capacidad de permanencia en la memoria colectiva, convirtiéndose en referentes materiales de las identidades, las relaciones, las prácticas sociales y las ideologías a través de los siglos”. Me atrevo a pensar que, a la luz de las estrellas, se examinaba el cosmos buscando una conexión entre lo humano y lo divino. Al trabajar y construir con piedras se crearon nexos temporales, que, con el paso del tiempo, incluyeron a las generaciones del futuro.
Casas para piedras explora mi gusto por la arquitectura, planteando en 3 maquetas, estéticas abstractas de viviendas, con una mezcla entre la forma orgánica del material y una geometría aliada del minimalismo.
Esto genera preguntas que abren un abanico de posibilidades para crear hábitats que estén por fuera de las propuestas urbanas a las que estamos acostumbrados. Además, estas maquetas se complementan con un par de espacios abiertos que he llamado: “Patios Cosmológicos”, lugares de encuentro, meditación y reflexión, donde existe la posibilidad de ampliar nuestra comprensión de lo que nos rodea, para crecer social, cultural y espiritualmente.
Como temas principales de esta obra están el equilibrio y el espíritu humano.
El primero, como una frágil paradoja en la que se sustentan estas casas y todo tipo de sociedades.
El segundo, como una forma de lenguaje donde representamos lo que somos, en este caso, poniéndolo en evidencia al construir o habitar nuestros espacios. Un espíritu humano que busca expresar su ser, y que está sediento de respuestas. Así, presento la noche y la aprovecho específicamente como una ventana temporal, donde podemos evidenciar huellas del futuro o del pasado de la humanidad.